Las sociedades indígenas americanas fueron sometidas por las sociedades europeas- occidentales, a un proceso de colonización en el siglo XVI. “A tiros de arcabuz, golpes de espada y soplos de peste” se impuso el sistema dominante. No obstante, los conquistadores no pudieron destruir del todo, a nuestros pueblos originarios.
Cinco siglos después, aunque el sujeto opresor cambió, los pueblos indígenas en América Latina, siguen siendo los olvidados, los excluidos, los intolerados y los perseguidos. La larga historia de humillación, injusticias y destrucción que han soportado, se convierte en el leit motiv, para exigir ser reivindicados.
La emergencia de los pueblos indígenas como nuevos actores sociales, ha marcado el panorama latinoamericano de las ultimas tres décadas ; pero para ellos es igualmente importante lograr su reconocimiento tanto en el interior de sus fronteras estatales como a nivel internacional.
Por su parte, impulsado por el creciente protagonismo social y político, el sistema internacional reconoce como imperativo, responder a las demandas de los pueblos indígenas y por ello progresivamente se ha volcado en la adopción de varios instrumentos jurídicos relacionados con el tema; los que sin duda, en el marco del derecho internacional, han constituido un avance, aunque aun insuficiente, en la reivindicación de sus derechos.
El actual sistema internacional de Derechos Humanos, tiene su origen en la larga lucha por las libertades fundamentales de los ciudadanos en los países occidentales, de ahí que tengan un marcado sesgo occidental e individual, asentado en los valores dominantes de la Europa Occidental y Estados Unidos, cosmovisión que deja fuera la manera en que las sociedades indígenas observan y conciben al mundo, y los valores tradicionales que les dan consistencia.
No se trata solamente de hacer funcionar los mecanismos de administración e implementación de los pactos internacionales existentes en la materia, sino de revaluar plenamente las actuales concepciones en materia de Derechos Humanos, para así hallar un espacio para que los reclamos que hacen las poblaciones indígenas tengan solución.
Analizar el reconocimiento internacional de los derechos indígenas y sus implicaciones en las concepciones vigentes sobre los Derechos Humanos, se hace necesario en la medida en que cualquier investigación o acción que favorezca a concienciar sobre el respeto al pluralismo y la tolerancia que deben regir entre los diferentes grupos humanos, hace de las sociedades, espacios donde se pueda ejercitar la democracia y donde soñar con un mundo mejor e incluyente sea posible.
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