jueves, 8 de abril de 2010

Breve reseña sobre el origen de las ONG...

La mayor parte de las ONG, al igual que los movimientos sociales, nacen como resultado del descontento de la población ante el proceder del Estado, los partidos políticos y los sindicatos. Surgen por la necesidad social de participación política y de influencia en la toma de decisiones, de dar solución a los problemas que los gobiernos de tales Estados no resuelven, y de reclamar la implementación de políticas sociales. Su origen conceptual y su reconocimiento en el ámbito internacional parten del objetivo de distinguir a un conjunto de actores que se diferencian del resto por su carácter no lucrativo y no gubernamental.

Antes del surgimiento de las ONG y otras organizaciones del tercer sector, el Estado era el encargado de todo el procedimiento de elaboración y ejecución de las políticas públicas e “identificaba la necesidad, diseñaba la respuesta, elaboraba el procedimiento para alcanzarla y finalmente lo ejecutaba.” Ahora bien, con el fin del Estado de bienestar y la implantación del Estado neoliberal, crecen las privatizaciones y recaen en instituciones de la sociedad civil gran parte de las funciones sociales y asistenciales del Estado, que entonces comienza a perder el control sobre esas actividades. En muchos países de América Latina, la participación social y política de la década de 1970 se centraba en el sistema político de partidos, y “el Estado estaba en el centro de la escena donde actuaban los diferentes actores corporativos (burguesía, movimiento obrero, los militares, la iglesia) que tenían capacidad de intervenir en el espacio de poder de dicho Estado” . Durante el decenio de 1980, comienzan a surgir las instituciones que hacían llegar las demandas sociales a los gobiernos por vía diferente a la de los partidos. Se inició entonces la proliferación de ONG que empezaron a conformar el tercer sector.

En un primer momento las ONG se presentaron como antagónicas de los otros dos sectores, y su objetivo fundamental era remediar las necesidades más inmediatas de ciertos grupos o poblaciones, especialmente de menos recursos o muy limitados. En este contexto, el eje central de su financiamiento eran las donaciones en favor de la “población beneficiaria”. Posteriormente, a fines de los años setenta y principios de los ochenta, muchas ONG tomaron conciencia de que su actividad solucionaba problemas temporales, pero que el problema del subdesarrollo debía ser enfrentado de manera diferente. Entonces es que se orientan hacia actividades de desarrollo comunitario sostenido. Las ONG de países del Primer Mundo comienzan a colaborar en este sentido con los países en desarrollo, pero aún muchas de ellas tenían objetivos que distaban del logro del desarrollo local mediante el trabajo comunitario. Con el recrudecimiento de las políticas neoliberales a partir de la década de 1990 (privatización de servicios públicos, disminución de las garantías sociales por parte del Estado, entre muchas otras) y el surgimiento, en muchas ocasiones impulsado por el mismo Estado, de corrientes sociales que intervenían en la política como las ecologistas, feministas o de homosexuales, las ONG proliferaron considerablemente y comenzaron a jugar el papel que desempeñan hoy en la dinámica del sistema político y la sociedad civil, como se verá en acápites subsiguientes. Por lo tanto, las ONG comienzan a sustituir en gran medida el papel del Estado en muchas de sus funciones sociales e integran la sociedad civil. Los movimientos sociales y las organizaciones no gubernamentales comienzan a ser vistos como garantía para la consolidación de la democracia y como intermediarios políticos no partidarios. Así, cobran fuerza entonces nuevos asuntos vinculados con la agroindustria, el medio ambiente, el saneamiento ambiental, el género, la vivienda, y la lucha contra el racismo, entre otros.

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